Nuestra estancia en Karamoja llegaba a su fin. Esta representación sobre la leishmaniosis visceral fue una de las últimas y también una de las más especiales.
En este poblado cercano a Amudat vimos por primera vez cómo criaban dromedarios. Tras colocar las trampas, los vimos aparecer a lo lejos: un gran rebaño que regresaba de pastar, guiado por un niño con una vara. Algunos se detenían a curiosear las trampas antes de volver al corral.
Entre el teatro y aquella escena al caer la tarde, Lopedot nos dejó un recuerdo muy especial.
Niño de la aldea Lopedot sujetando su marioneta de dromedario.
Lopedot, un poblado cerca de Amudat, donde vimos por primera vez la cría de dromedarios. Al caer la tarde, los vimos regresar tras pasar el día pastando y entrar de nuevo en su corral. 🐪

